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Tecnología y bien común

Escrito por Dr. Ludwig Schmidt Hernández

Publicado: 03 de abril de 2019

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Prólogo

El siglo XXI, es un momento singular en la historia de la humanidad, al establecerse desde sus arpegios, hitos particulares de tecnificación y sumisión entre sus usuarios. Pareciera como si se hubiere firmado un pacto tácito entre proveedores y usuarios, de ir renovando la tecnología automáticamente, de permitir el uso libre de la información que transita en las redes, como si ello fuera algo anónimo y sin propiedad intelectual. Entre datos y algoritmos se impone un neocontrol tecnocientífico que se impone en las nuevas sociedades. Ya somos meros caracteres alfanuméricos en un mundo paralelo.

Por lo anteriormente dicho, uno puede cuestionarse una serie de cuestionamientos: ¿Quién controla las diversas redes? ¿Cuánto cuesta y dura una versión de tecnología en el tiempo? ¿Por qué al ser usuario de las redes, pierde su propiedad intelectual con el tiempo? ¿Por qué los convenios de aceptación de uso no son más prácticos y que beneficien a las partes por igual? ¿Por qué mi data no es personal y pudiera ser empleada por terceros? (…)

El ser humano en la actualidad, ha migrado del hombre-máquina (como lo plantease Julien Offroi de la Mettrie en el siglo XVIII), al hombre-tecnología en el siglo XXI. Esta simbiosis enmarca los nuevos estilos de vida de ésta Era. La misma, se hace patente, al ser la persona cada vez más tecnodependiente. Por ejemplo: ya no hay persona que no use la energía eléctrica, disponga de agua en sus grifos, consiga sus productos de consumo en los centros comerciales, disponga de un vehículo a motor para trasladarse, emplee las tarjetas bancarias para las transacciones económicas, tenga televisores o smartphones, entre otros dispositivos del state of art. Además, en el ejercicio de diversos oficios y de profesiones, se emplean los computadores como parte del puesto de trabajo; se monitorean los espacios con cámaras en forma permanente; el médico dispone de sofisticados equipos de diagnóstico, cirugía y terapia; el docente depende de la computadora, proyectores de imagen e internet en los salones de clase para impartir presencial o a distancia, sus clases; y así, sucesivamente.

En un principio fui tecnófilo, más ahora sin ser tecnófobo, me cuestiono hacia dónde se irá con este mundo que no es neutro y atenta contra la identidad de los miles de millones de personas en el planeta.

Anteriormente, el ser humano dependía de su fortaleza física para realizar diversos oficios, hoy se disponen de instrumentos y maquinarias; los choferes cuentan con sensores y equipos de seguridad muy sensible, entre otros. La competencia del trabajador actual es muy diferente a la capacidad (habilidades y destrezas) otrora aprendidas. De manera similar, se reemplaza su sentido de orientación, su maestría en cálculo, su memoria, sus destrezas psicomotoras finas (ya no se escribe con la mano, sino se digita sobre un teclado; ya no se usa las manos para pintar o tejer). Ya los artesanos van desapareciendo y pronto se dependerá de complejas máquinas que harán cosas sorprendentes, mientras haya partes y repuestos y, gente que les de mantenimiento.

La tecnodependencia en el siglo XXI, ha modificado notoriamente: actitudes, valores y comportamientos en los seres humanos de este tiempo (p.ej: Es probable que hayan personas que tengan amistades y parejas virtuales en cualquier parte del mundo; de que lo leído en un libro como ciencia ficción un tiempo atrás, se patentice hoy en un artículo de revista; que ya no estudie en un campus universitario, sino que lo haga desde su casa o trabajo en modalidad “a distancia”; es posible que ya se conozca más de la última moda en Hong Kong o el último chisme de Yakarta, que la caída en el baño de la abuelita del apartamento de al lado.

La tecnología, igual que tiene cosas buenas para las personas, éstas, también la tergiversan. Además, la perversidad en la actualidad de ciertos grupos humanos contra otros, aún en estos momentos, se sirven de la tecnología, para vigilar, chismear, deformar la realidad, sembrar odio y crear resentimiento. Por lo tanto, un tecnófilo experimentado comienza a temer por las consecuencias de estos datos y algoritmos en manos de hackers y personas inescrupulosas. Lo anteriormente dicho puede generar, alterar o filtrar la información que se transmite; controlar a las personas. Tanto es así, que han tenido que crear consorcios de control de la difusión de datos e informes entre las grandes empresas, para detectar y borrar contenidos racistas, xenófobos, sexistas o terroristas en las redes a nivel mundial. Si bien la tecnología ha sido una aliada en el progreso del ser humano, también por su concepción y mal uso, es una adversaria de lo humano.

La globalización tecnológica extiende sus usuarios y debiera reducir costos, pero no es así. Debería beneficiar a las poblaciones más pobres y aún muchas, ni la pueden usar bien (…)

Simbiosis hombre-tecnología

El sentido de la tékhne griega comprende todo lo que el hombre produce «artificialmente» en oposición al desarrollo «natural» de las cosas (Aristóteles, Met. 1070a). La técnica es una de las formas fundamentales de transformar, libre y científicamente, el mundo de la naturaleza en mundo humano.

El ser humano ha sido capaz de emplear el fuego y los objetos del entorno en su beneficio, estableciéndose relaciones particulares, que se denomina “simbiosis”. En este caso, no es entre seres vivos, sino entre el hombre y la tecnología, una asociación y dependencia mutua, que se constituye ya en una filogenia y ontogenia algo dispar. Por un lado, es un comensalismo , pero por otro, es un parasitismo . Sin embargo, ha surgido el “transhumanismo” como un enfoque cultural e intelectual que explica este desarrollo del siglo XXI, como una hibridación hombre-tecnología que mejore las capacidades humanas .

Su impacto ha establecido en los países política y económicamente “más estables”, que su dirigencia y gran parte de su población estén convencidos de que el principal componente productivo ya no es el capital ni el contar dentro de sus fronteras con fuentes de materia prima: el principal valor para triunfar es su población, su recurso humano, en especial, la “materia gris” de sus investigadores y tecnólogos. Otros más pragmáticos, en el uso racional, innovador y sustentable de sus recursos, ni lo uno ni lo otro es suficiente para sobrevivir al día y ver si se llega al mañana.

Algunos transhumanistas estudian esta simbiosis enmarcada en una tecnoética, con miras a crear nuevos seres “posthumanos” (posibles oportunidades y amenazas de las nuevas tecnologías) . ¿Serán cyborgs, mutantes, seres biónicos o híbridos con nanorobots? ¿Serán preseleccionados como lo plantease Aldous Huxley, por primera vez en Un mundo feliz (1932)? No así, en la totalidad de sus conceptualizadores , esta tendencia a hibridizar la naturaleza humana presenta riesgos y dudas, sobre el futuro de la humanidad y de las tendencias a divinizar lo hecho por el ser humano. ¿De qué sirve tener posthumanos en una sociedad utópica-perfecta, si todo estará previsto y programado? ¿Ello implica la desaparición de la especie homo sapiens sapiens? ¿Podrán coexistir ambas especies o se discriminará la más débil?

De la técnica a la Internet utópica y los grandes imperios digitales

La técnica es anterior a la ciencia. Sin embargo, establecen un binomio del que deviene la tecnología. Ésta, es el resultado de la aplicación de la ciencia a la técnica. Pero la técnica es tan antigua como la humanidad; pueden darse sociedades humanas sin instituciones jurídicas o políticas, pero no sociedades humanas sin técnicas, pues no es una mera tarea entre otras, sino el complemento necesario de toda actividad. Max Weber la ha definido del modo siguiente: «Técnica de una acción significa el conjunto de los medios aplicados en ella», añadiendo que «con respecto a la acción concreta, esa aportación técnica (desde la perspectiva de la actividad total) constituye su verdadero sentido y los medios que emplea son su técnica . La tecnología podría definirse como una técnica científica como dirían antes del Renacimiento. Sin embargo, en sentido estricto, es decir, tal como se le concibe hoy, surge con la revolución industrial de los siglos XVII y XIX.

Sin embargo, Beltrand Gille en Les mecaniciens grecs. La naissance de la technologie , no duda en atribuir «una voluntad deliberada de conjugar el esfuerzo científico y el esfuerzo técnico» y «una técnica que busca su racionalidad y apela a los principios que la ciencia acaba de descubrir» . En cualquier caso, podemos afirmar que toda tecnología es técnica, pero no a la inversa.

En los 70 del siglo XX, se hablaba del proyecto: el Internet como un esfuerzo integrado de universidades y empresas informáticas. Un proyecto que vi nacer entre gente brillante, sencilla y optimista. Hoy una realidad indispensable de la vida del siglo XXI. Al poco tiempo de iniciada en “lo público”, no duró mucho para que se hablase del fin de la burbuja de las “.com”, el desarrollo de la misma, se dio en paralelo a un renacer de tecno-utopías, de las nuevas tecnologías educativas, entre otras.

Dos décadas y media después, la Declaración de Independencia del Ciberespacio , proponía a los internautas de mediados de los 90, la posibilidad de entender la Red como un campo nuevo, exento de la norma social establecida, incluidas las leyes de los gobiernos. Se trataba de una oportunidad única para intervenir en la preconfiguración de una tecnología que ha cambiado la forma de organizar la sociedad. Ya a mediados de los 90, comienza un progreso más acelerado de esta tecnología, ya se cubre a través de satélites el mundo actual . En sólo dos décadas más, resultará complicado imaginar un futuro en el que la tecnología vaya a ser, de forma unívoca y por defecto, una aliada en la construcción de una sociedad más libre y más justa. Ya de por sí, ha sido la herramienta más empleada para conocer sucesos que por las vías tradicionales se filtraban o eliminaban, como la caída de diversos regímenes políticos.

A medio siglo que ARPANET se transforma en INTERNET, las redes sociales se extienden en forma entrópica y con total naturalidad por todo el Urbe. No se comercializó, simplemente se expandió, como si siempre hubiera estado ahí. Así, comienzan a desarrollarse en este siglo. Poco a poco, los usuarios (ciudadanos de todo el mundo) en su afán de participar de esta tecnología no se han percatado de que con cada “clic”, sus datos ya no son suyos (como se mencionase anteriormente). Al no leer las cláusulas de los contratos de servicio de los principales servicios web, renuncian a su privacidad personal y colaboran en la construcción de un “Big data” muy apetitosa para las transnacionales y al que tiene acceso a ellas.

En paralelo, diversas Bases de Datos relacionales encriptadas y manejadas con inteligencia artificial operan sobre las redes para fines de seguridad de datos (militares y civiles), mercadotecnia, investigaciones psicológicas, sociales, entre una infinidad de proyectos sobre el comportamiento de sus usuarios, sin que se firme un consentimiento voluntario e informado entre los sujetos (mejor dicho, objetos) de investigación.

La tecnología que con grandes ideales buscaba sanamente integrar a grandes contingentes humanos, ahora por la complejidad y costos de operaciones, se ha convertido en fuerzas de poder informacional con fines oscuros.

Nuevos entornos de realidad virtual

Ésta, es otro de los grandes desarrollos tecnológicos del ciberespacio que están en pleno auge y, por eso mismo, en un momento maleable. Desde los años 80 y con el desarrollo de herramientas en Internet (correos electrónicos, Skype, aplicaciones más versátiles como Facebook, Twitter, Instagram y afines) en diversas plataformas. Así, las personas descubrieron un medio privado y público de expresarse y de desarrollar nuevas facetas de su personalidad en forma virtual, lo que le sirvió para crear imaginarios y conseguir amistades que en el mundo real le es difícil de encontrar. El desarrollo de esta experiencia subjetiva en los participantes de un entorno virtual fue haciéndose indiferenciable .

El avance en la tecnología nos permite simular desde el conducir un vehículo o un avión, diseñar ciudades y hasta hacer operaciones previamente a un paciente en casos de complejidades quirúrgicas. Asimismo, se dispone de la cirugía robótica y las tendencias a hacer menos invasivas las intervenciones quirúrgicas.

Más allá de la ilimitada imaginación, y de los cuentos de ciencia ficción que han acompañado a muchos desde niños, en la actualidad es posible terminar con las barreras que existen entre el mundo real y un mundo totalmente perceptivo e irreal, gracias a las tecnologías desarrolladas en base a la plataforma de la realidad virtual. Aunado a lo anterior, el surgimiento de juegos y otras apps (de sonido, imagen, movimiento), las personas no logran perceptualmente deslindar lo real de lo virtual, menos cuando se emplean computadoras especializadas.

El peligro de esta realidad virtual, es saber deslindar la realidad de la virtualidad, la privacidad de los datos, la individualidad de las partes de la red, de los negocios que sobre el manejo de datos y algoritmos se cierne ante consentimientos informados y contratos de servicio que sus usuarios no leen detenidamente y simplemente aceptan. Sobre todo, cuando se emplea simuladores o un avatar, proyección de imágenes reales, mediante un ordenador o inmersión en un entorno virtual por neuroprogramación y la inteligencia artificial para el manejo de datos o como un servicio a un usuario que nada tiene que ver con los propósitos de su uso. Las diversas plataformas van desde las lúdicas (p. ej: juegos y entretenimiento diverso), las educativas (p. ej: Blackboard, Moodle), las de tránsito (p.ej: Waze), las interactivas (sexistas, búsqueda de parejas, milicia, educación, psicología, veterinaria y medicina).

La incorporación de HDM compatibles con Steam VR han permitido incorporar dicha tecnología a software de diseño aportando una nueva perspectiva y manipulación del entorno para la creación de contenido digital . Así como, los vídeos de 360 grados o VR permiten que el usuario se inmersa en el centro de la acción independientemente de la finalidad que busque dicho usuario , con el empleo de cascos o lentes y conexiones de transductores a nivel del cuerpo.

El progreso técnico como problema moral

Por lo anteriormente expresado uno se cuestiona si la técnica y la tecnología forman parte de la cultura y de la inteligencia del ser humano y, los beneficios que le aportan. Sólo los hombres, como afirma Denis Louis De Rougemont, son responsables de los “males posibles” ocasionados por la técnica. En tal sentido, la técnica lo que hace es colocar frente a cada uno de nosotros, diversas opciones, y obliga a «reconsiderar de la manera más concreta la cuestión de los verdaderos fines de la vida y de la verdadera naturaleza del hombre». A su vez, De Rougemont añade un interrogante clave: «¿No residiría en eso su más extraordinario milagro?» . Se está ante un problema de adaptación. Situaciones semejantes fueron ya superadas por el hombre. Cumplida esa adaptación, se accederá a un nuevo humanismo, capaz de incorporarse a la técnica , y que habrá que llamar humanismo de la técnica, dejando esta de ser «una de las zonas más obscuras de la civilización» .

La innovación tecnológica suele llegar a la vida de cada uno de diversas maneras y medios (prensa, revistas o pantallas (de televisión, smartphone, tablet o computadora personal), en la escuela, la casa y la ciudad, generalmente en forma de “caja negra”, con manuales de usuario anexos. Las personas generalmente no profundizan en todos los detalles en los que se está metiendo al usar la tecnología, sobre todo al no leer bien los manuales, sus políticas de uso de la información, la dependencia económica que se establece ante nuevas versiones y la vida útil media de dichas herramientas o equipos. Se vive con una tecnología que nos identifica, pero de la cual no se tiene idea de cómo emplearla y que sólo se usa parcialmente y hace dependientes a sus usuarios. Se puede concluir que hay un desperdicio tecnológico inmenso. En reto importante sería brinda incrementar la educación de calidad y apoyarse con las nuevas tecnologías de la información en todos los estratos sociales.

Un siglo de contradicciones

Este siglo es particularmente paradójico, p.ej. entre el planteamiento que Ken Wilber propugna entre la conciencia y de la psicología transpersonal hacia una transformación global y las aristas que la 4ª Revolución Industrial plantea sobre la autonomía y el conocimiento humano. Reflexión que entra en concordancia con lo expresado por Juan Pablo II en el epígrafe de este artículo.

En principio, los problemas morales y éticos no son atemporales ni cíclicos . Por ello hay una gran disparidad de códigos morales, que en la actualidad están confluyendo a un cierto corpus de ideas básicas que son aceptadas por la mayor parte de la humanidad como más o menos universales, como las expresadas en las diversas declaraciones de derechos humanos. De allí han surgido centenares de Guías de Buena Práctica en diversas disciplinas del saber humano.

Los científicos y tecnólogos a raíz de diversas experiencias, se vienen organizando desde el inicio del Tercer Milenio, una serie de eventos con miras al futuro de la ciencia. P.ej. en 2002, se publicó: Converging technologies for improving human performance. Nanotechnology, Biotechnology, Information Technology and Cognitive Science (CT-NBIC) . Estos eventos se fueron realizando por varios años entre América y Europa. Se resalta todo aquello que será posible realizar en un nivel nano, donde no hay diferencias entre la materia inerte, viviente y pensante; entre lo natural y lo artificial; entre hombre, máquina y animal (…). Previéndose p.ej. diversas interfaces biónicas y cibernéticas (nuevos órganos efectores y sensoriales), interfaces directas entre cerebros y máquinas que mejoran el desempeño dentro de la industria, los diversos sistemas de apoyo militar y en combate, los sistemas nanorobotizados, los avances en prótesis y robótica, biomedicina, Big-data, exoesqueletos; técnicas biológicas y/o electrónicas de aumento y mejoramiento de la resistencia y el desempeño físico, cognitivo (sensorial, memorial intelectual) e incluso emocional del individuo.

Generalmente el científico es una persona con conciencia , como dice Isaac Asimov:

Fueron los científicos los que sintetizaron los plásticos que no son biodegradables, los gases venenosos y las sustancias tóxicas que contaminan el mundo, etc. etc. Sin embargo, fueron los científicos los que, a mediados de 1945, horrorizados por las bombas atómicas, rogaron que no se utilizaran contra las ciudades, y fueron los políticos y los generales los que insistieron en hacerlo y los que se salieron con la suya. ¿Cuál es la razón entonces de que un cierto número de científicos abandonara asqueado el campo de la física nuclear, y que otros tuvieran que luchar contra sus impulsos suicidas, mientras que no he oído hablar en mi vida de ningún político ni general que perdiera el sueño por esta decisión? ¿Por qué los científicos son considerados unos malvados y los políticos y generales unos héroes?

Pero, ¿cuántos en la actualidad lo siguen siendo? Sé que la mayoría. ¿Qué sucede con los que no lo son? De igual manera, el hombre ha basado su desarrollo social y progreso en el uso de las herramientas y la tecnología, es un tecnodependiente más asiduo en la actualidad. En forma incremental se ha generado un fecundo intercambio entre “ciencia” y “conciencia”, lamentablemente no así, entre “tecnología” y “conciencia”, donde los factores económicos y de globalización se prescinde en ciertas ocasiones de la valoración ética, al considerársele ignara, ante el poder avasallante del futuro que se impone con un poder cuasi-mítico.

El bien común, objeto de análisis, es una categoría ética, en cuanto expresa la normativa de la realidad social, desde:

  1. Función teleológica: al proponerse un fin a perseguir como normativa ética que permita la autorrealización en la praxis (con miras al bien-hacer), la convivencia armónica y justa (con miras al bien-tener) y la búsqueda de la verdad y felicidad (con miras al bien-ser);
  2. Función ontológica: al lograrse un propósito propio de la condición humana de uso y disfrute proporcional de los bienes disponibles y requeribles en el mundo; Y,
  3. Función axiológica y verificadora: El bien común representa el modelo para hacer realidad histórica la normativa ideal y ser expresada mediante realizaciones concretas.

En medio de la 4ª Revolución Industrial

Hasta hace unos años atrás, Klaus Schwab, autor del libro “La cuarta revolución industrial” (2016), escribe: «Se está al borde de una revolución tecnológica que modificará fundamentalmente la forma en que se vive, trabaja y uno se relaciona. En su escala, alcance y complejidad, la transformación será distinta a cualquier cosa que el género humano haya experimentado antes» . Dicho argumento no es equitativo, ya que no en todas las partes del Orbe se dispone del mismo nivel tecnológico. Sin embargo, uno puede cuestionarse: ¿qué impacto tendrá? y ¿cómo puede transformarnos?

  • Independientemente del nivel tecnológico, se establece un polo individualista, las personas buscan acercarse a la novedosa tecnología. P. ej. en materia de comunicaciones e informática, la tecnología ha permitido que hoy se sepa más del “otro lado del mundo” que lo que le ocurre a “mi vecino”. Ni hablar del costo y de lo que hacen para adquirirla, pero sobre todo de hacerse ver con la misma. Uno conversa menos con su prójimo y se ha virtualizado en un difuso mundo de aplicaciones e imaginarios tecnológicos. A la larga, los bienes particulares son dispersos y no homologables, ante una voraz lucha por mantener la mayor cantidad de clientes en sus redes.
  • La tecnología tampoco establece un polo colectivista, ya que, en la materia tratada anteriormente, el bien común no pertenece a la colectividad (espectro electromagnético) sino a entes privados y públicos que hasta emplean tu información con fines mercantiles y políticos. La tecnología sería un bien común cuando sea un bien para las personas, en cuanto estas puedan estar abiertas entre sí en la realización de un proyecto unificador, como lo fue en un principio el desarrollo del internet como red interuniversitaria. Un bien común, ya que pondría a disposición el conocimiento como bien de la comunidad.

Esta revolución industrial afectará más, aparentemente, «el mercado del empleo repetitivo y de producción a gran escala, el futuro del trabajo especializado, la desigualdad en el ingreso económico entre los empleados de la tecnología y de los demás bienes» y sus coletazos impactarán la seguridad geopolítica y los marcos éticos. Pero al igual que en anteriores presagios, generó más empleos y nuevas posibilidades. Schwab expresa: «La cuarta revolución industrial, no se define por un conjunto de tecnologías emergentes en sí mismas, sino por la transición hacia nuevos sistemas que están construidos sobre la infraestructura de la revolución digital (anterior)».

El hombre ha temido en estos tiempos a la automatización, sin embargo, no todo es delegable; cómo dicen algunos, “aún no”. Pero qué sucederá cuando sea totalmente independiente, de que se deje todo a los sistemas cibernéticos y a la inteligencia artificial empleando el internet y el cloud computing (nube), combinándose la maquinaria física con los procesos digitales y la capacidad de tomar decisiones descentralizadas y de cooperar -entre ellos y con los humanos.

En ese momento, se inicia un nuevo “biopoder” que estará en mano de la ingeniería informática, la ingeniería genética (y genómica) y las neurotecnologías, áreas aparentemente crípticas y lejanas para el ciudadano de a pie, pero nacidas de la capacidad del mismo ser humano y su búsqueda indirecta de lograr el anhelado ocio, utopía al que nunca llega a todos.

Las desigualdades presentes en la diversa humanidad, conduce a que los esfuerzos políticos no se gesten en la realidad mundial, propuestas que orientan y sirven de norte. P.ej. en estos últimos años en el Foro económico mundial o Foro de Davos (Suiza) desde el 2016 viene presentando las más entusiastas y pesimistas opiniones sobre la Revolución 4.0: nanotecnologías, neurotecnologías, robots, inteligencia artificial, biotecnología, sistemas de almacenamiento de energía, drones e impresoras 3D serán sus artífices. En el 2018, bajo el tema: "Creando un futuro compartido en un mundo fracturado". Schwab ha destacado que la primera respuesta a tales fracturas debe ser nuevos modelos de cooperación "que no estén basados en intereses individualistas, sino en el destino de la humanidad como un todo". Desde el crecimiento inclusivo hasta la acción sobre el cambio climático, la Reunión Anual analizará cómo podemos crear este futuro compartido y superar los problemas que nos dividen. Llegando así a la 49ª edición anual del Foro Económico Mundial que se centró en “Globalización 4.0: Moldeando una arquitectura global en la era de la cuarta revolución industrial”.

En contraste presento un numeral, el 2293 del Catecismo de la Iglesia Católica (CIC): «La ciencia y la técnica son recursos preciosos cuando son puestos al servicio del hombre y promueven su desarrollo integral en beneficio de todos; sin embargo, por sí solas no pueden indicar el sentido de la existencia y del progreso humano. La ciencia y la técnica están ordenadas al hombre que les ha dado origen y crecimiento; tienen por tanto en la persona y en sus valores morales el sentido de su finalidad y la conciencia de sus límites». Pero no siempre se da este sentido y valoración de la técnica. Incluso se puede añadir que la complejidad del desarrollo tecnológico presenta numerosas ambigüedades, esto es que ofrece luces y sombras para la vida del ser humano y su convivencia social.

Desarrollo e innovación tecnológica

En el siglo XX, la tecnología facilitó crecimientos muy significativos de la productividad , junto con las innovaciones tecnológicas, la investigación y desarrollo de las ciencias aplicadas. Ya en la segunda mitad de ese siglo se fue consolidando lo que se denominó la sociedad del bienestar y se retomó el concepto del ocio.

Joseph Schumpeter basó sus investigaciones en la teoría del desarrollo económico estableciendo los procesos de innovación y desarrollo tecnológico y, su contribución en el proceso socio cultural . Sin entrar en mayores detalles, Schumpeter consideró que los procesos de producción son una combinación de las fuerzas productivas, compuesta por los factores originales de la producción, la mano de obra, la tierra y el capital así también de los factores intangibles, el conocimiento . Ello permitió un mejor uso de una producción y permitió un avance tecnológico, el cual se estancaba por criterios económicos.

La ciencia como instrumento, permite al hombre explorar la naturaleza y obtener conocimientos sobre ella. Los usos que se le dan a ese conocimiento no dependen ni del método utilizado para alcanzarlo ni de su contenido, pero sí, de quien es responsable de que se haga con fines equivocados o tergiversados. Además, por más esfuerzo que se haga, no podrá ocultarse que los únicos responsables de lo que se hace es uno-mismo al hacerlo y ponerlo en manos equivocadas. Por ejemplo, si se va a usar la fisión nuclear controlada para hacer fuentes de energía barata o para hacer bombas atómicas no depende de la fisión nuclear; De igual manera, si vamos a usar a la microbiología para entender mejor y curar mejor a los enfermos, o si la vamos a usar, para la guerra bacteriológica, no depende de la ciencia ni de los científicos en general. La ética del científico no es diferente de la ética del político o la del periodista; no es ni más culpable ni más inocente que todos los demás, porque su ética no depende de su actividad profesional sino como se realiza su participación en la vida en general.

Cada hombre tiene una intelectualidad (conocimientos y recursos), para que lo emplee en el bien común que se dispone en el mundo y la ciencia, en contraparte al robo del “fuego” de Prometeo (Platón, Protágoras).

El hombre tiene diversos imaginarios, entre ellos, una versión mítica de la capacidad que la naturaleza presta a los hombres para adaptarse al medio y sobrevivir. El ejercicio de esta capacidad y la aplicación de esas técnicas, significa un progreso, un ascenso, una mejora de lo que se-es.

En este siglo surge un nuevo paradigma de sociedad cuya estructura, organización y modelo económico busca regular el reparto de la riqueza. Además, se necesita regular el buen uso tecnológico e incrementarlo a toda la población, sin discriminación socio-económica. Se deberá incrementar la productividad y la calidad de las experiencias. Tal vez, retomar la reducción del tiempo dedicado al trabajo e incrementar las del ocio o crecimiento personal.

La sociedad deberá buscar nuevas ideas que mejoren la viabilidad del sistema de pensiones o de bienestar social en general (seguridad humana en general ). Constituye una concepción y acercamiento holístico que busca paliar las amenazas que representan sobre las personas los abusos a los derechos humanos, la pobreza, el hambre, los daños al medioambiente y la guerra, propiciando políticas de mejoras tecnológicas.